Ritual de la ducha

Ejercicio Práctico

Reflexión

A veces me sorprendo repitiéndome que no tengo tiempo, que no llego, que todo me sobrepasa. Y cuanto más me digo eso, más se me escapa el presente entre los dedos.
Me descubro haciendo muchas cosas a la vez, pero sin estar realmente en ninguna. Corriendo… pero sin avanzar. Y es entonces cuando me doy cuenta de que no es el tiempo lo que me falta, sino estar realmente en él.
Por eso últimamente he convertido la ducha en mi ritual de regreso.

Ejercicio Práctico

Te invito a probarlo así:
1. Antes de entrar, haz una pausa. Pon una mano en tu pecho y otra en tu vientre. Respira. Di en silencio: “Estoy aquí.”
2. Mientras cae el agua, observa su temperatura, cómo resbala por tu piel, cómo suena. Sin prisas. Sin pensar en lo siguiente.
3. Al enjabonarte, imagina que limpias el estrés, el juicio, la autoexigencia. Visualiza cómo cada pensamiento innecesario se disuelve en la espuma.
4. Al aclararte, siente cómo todo se va por el desagüe. Como si te vaciaras de lo viejo para hacer espacio a lo nuevo.
5. Al salir, sécate con amor. Respira. Agradece este momento contigo.
No necesitas más horas al día. Necesitas estar más contigo dentro de ellas.
💬 ¿Y tú? ¿Cuándo fue la última vez que estuviste realmente en tu ducha?

Cuéntame si te animas a hacerlo.

Estoy aquí para acompañarte.

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